EL CÍRCULO TÁNTRICO

 

Cuando en el abrazo se agiten tus sentidos

–cual hojas de un árbol-

adéntrate en ese estremecimiento.

 

Mientras abrazas, en profunda comunión con tu amada o con tu amado, cuando se agitan los sentidos cual hojas de un árbol, adéntrate en ese estremecimiento.

Cuando hacemos el amor tenemos miedo… no permitimos que nuestro cuerpo se mueva libremente, porque si se lo permitimos, el acto sexual se extiende por todo el cuerpo. Cuando se localiza en los órganos sexuales, puedes controlarlo; la mente puede controlarse; pero cuando se expande por todo el cuerpo, ya no puedes. Quizá te alteres, empiezas a gritar…Y una vez el cuerpo se adueña de ti, no puedes controlarlo.

Experimentar movimientos espontáneos es maravilloso; porque cuando esto ocurre la energía empieza fluir por todo tu cuerpo. Repercute en todas las células del cuerpo. Cada una de ellas se reaviva; porque todas las células son sexuales.

Cuando naciste, dos células se unieron y se creó tu ser, tu cuerpo. Esas dos células sexuales están presentes en todo el cuerpo; se han multiplicado una y otra vez, pero tu unidad sigue siendo la célula sexual.

Cuando mueves todo tu cuerpo, no es solamente un encuentro entre tú y tu amante; vuestros cuerpos también se encuentran, cada célula se funde con la opuesta. Las sacudidas son una consecuencia de ello.

Sopla muy fuerte viento y el árbol se agita, incluso la raíces estremecen; cada hoja se agita ¡Sé como un árbol! Sopla un fuerte viento…; el sexo es un viento poderoso, una energía fluyendo a través de ti. ¡Estremécete! ¡Vibra! Deja que cada célula de tu cuerpo dance. Así debería ser para ambos. Tu amante también está danzando, cada célula vibrando; solo entonces os fundiréis. Y ese encuentro no será mental, será una fusión de vuestras bioenergías.

Adéntrate en este estremecimiento, y cuando te estremezcas no permanezcas separado, no seas un espectador. ¡No te alejes! Sé la vibración, vuélvete la vibración; olvídate de todo y vuélvete la vibración. Entonces no hay dos cuerpos ni dos mentes. Al principio había dos energías vibrando… al final, solamente un círculo, no dos.

¿Qué ocurrirá en ese círculo? Serás parte de una energía existencial, no una mente social, sino una energía existencial. Serás una parte de la totalidad, del cosmos; en ese vibrar formarás parte de la totalidad del cosmos. Es un momento de inmensa creación: os disolvéis como cuerpos sólidos, os volvéis líquidos, fluyendo el uno en el otro. La mente ha desaparecido. La división ha desaparecido: Sois una unidad.

Entonces dejas de estar separado del mundo, de ser un extraño en él y la existencia se vuelve tu hogar. Y con esa sensación de ”ahora la existencia es mi hogar”,  todas las preocupaciones desaparecen; ya no hay angustia, luchas ni conflicto.

Y podrás sentirlo en un profundo abrazo amoroso, ¡Vive, vibra, vuélvete la vibración!.

 

“Tantra, espiritualidad y sexo” – OSHO