EL DESPERTAR DE LOS SENTIDOS

El despertar de los sentidos tiene que ver con el despertar del cuerpo para que pueda manifestar todo su potencial. Cada uno de los sentidos cumple una función diferente y capta diferentes estímulos, aunque estén inter-conectados. Pero esto no es posible sin un cuerpo abierto a sentir placer, abierto a sentir la vida, abierto a sentirte y a sentir al otro, libre de corazas y bloqueos, de rigideces y tensiones que nos limitan.

Cuantas veces en nuestras relaciones dejamos de lado algo tan importante como el espacio para recrearnos en los sentidos y cuantas veces nos desconectamos de nuestro cuerpo y el del otro persiguiendo el objetivo del orgasmo, perdiéndonos el camino hacia un goce más sutil y profundo. Pero si nos hacemos conscientes de esto, nos paramos y nos conectamos con el corazón, abrimos una puerta a la exploración y no solo al sentir de nuestros cuerpos, sino al sentir de nuestras almas, al anhelo de fusión e intimidad que todos llevamos dentro.

Los sentidos habitan en la profundidad de nuestro ser y dependiendo de cómo sea nuestra relación con ellos por cómo hayan sido nuestras vivencias, viviremos nuestro condicionamiento o nuestra apertura. Y así un olor, una palabra, una canción, un sabor, un objeto, una textura puede ser excitante o desagradable.

Los sentidos pueden ser percibidos como “caprichosos” porque ningún momento es igual a otro, lo que un día te eleva a la cima de la montaña, otro día te lleva a un abismo, por lo que solo te queda rendirte a lo que hay dejando de lado a una mente que se aferra a un recuerdo, a una sensación o sentimiento que en el pasado te produjo un beso, una caricia, una mirada, un olor. Así que no intentes recrear nada que ya sentiste una vez, porque puedes quedarte atrapado en las garras  de lo que no es y perderte lo que en este instante realmente Es. Recréate en los sentidos como si fuera la primera vez, porque cada momento es único, sin pasado ni futuro.

En cuanto a la imaginación, llevarla a los encuentros está muy bien, pero te propongo experimentar como es si te quedas en el sentir de cada instante manteniendo conexión visual con tu pareja, dándote el permiso de llegar a lugares muy íntimos con la persona con la que estas compartiendo sin perderte en nada más, porque cuando las miradas se encuentran solo puedes estar con quien estás y en el instante en el que estás, y entonces mantener la conexión visual se convierte en pura elección alejado de cualquier escapismo con lo que está aconteciendo. Puro presente, pura conciencia, puro éxtasis.

Nuestra sensualidad y sexualidad es mucho más rica si despertamos nuestros sentidos al Aquí y Ahora. Recuperarlos e incorporarlos a nuestra vida de una forma consciente nos permite mantenernos conectados con nuestro cuerpo libre de ruidos externos que nos alejan de nuestro sentir interno, haciendo vibrar cada una de las células de nuestro cuerpo.

Osho hacia la siguiente reflexión:

Todos nuestros sentidos son extrovertidos. Los ojos abiertos hacia fuera, nuestros oídos, las manos se mueven fuera, también las piernas; todos nuestros sentidos tienen el propósito de explorar el mundo exterior. Sin embargo, hay un sexto sentido que está dormido, porque nunca lo han utilizado.

En el Este, el sexto sentido es llamado “el tercer ojo” que mira hacia dentro. Hay cinco sentidos que se están moviendo hacia el exterior, y hay cinco sentidos que miran hacia dentro. En total tenemos diez sentidos, pero la primera sensación interior que inicia el viaje es el tercer ojo, para luego empezar a abrir otros sentidos.

Tu mundo interior tiene su propio sabor, aroma y luz. Es totalmente, inmensamente, eternamente en silencio. La mente no puede llegar ahí, pero se puede llegar porque no es la mente. La función de la mente ha de ser el puente entre tú y el mundo objetivo y la función del corazón es el puente entre tú y tu mismo.

Si abres el tercer ojo, si te abres a los sentidos desde tu mirada interna estarás creando un puente entre el mundo exterior de la conexión con el otro y  el mundo interior de la conexión contigo mismo. A partir de ahí, tienes la oportunidad de desarrollar todo un potencial sensorial que puede que ni imaginaras que tuvieras y descubrir la capacidad de gozo y placer que hay en ti.

Esto es un continuo viaje que va de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro, una sutil danza de los sentidos que cuando nace en nuestro espacio interno y es presenciada con consciencia crece y crece hasta que sale de ti irradiando hacia fuera, hacia el otro, hacia tu entorno, hacia la vida.

Áditi

Fotografía: autor desconocido