RENDIRSE IMPLICA SEGUIR AMANDO AUNQUE TENGAMOS MIEDO

Los encuentros sexuales largos, más allá del disfrute, suelen ser necesarios para abrir el cuerpo y el corazón al máximo potencial del amor humano y la comunión íntima. Procura hacer el amor sintiendo y expresando plenamente todas tus emociones. Siente plenamente lo que estés sintiendo y continúa haciendo el amor, amando cualquier emoción que pueda surgir al tiempo que sientes el corazón de tu pareja. Haz circular tu energía por cualquier nudo de tensión que puedas hallar hasta que se afloje y se suelte plenamente.

A veces estos mismos nudos nos alejan de la práctica sexual prolongada y relajada. A medida que hacemos el amor, la energía sexual se va acumulando en nuestro cuerpo. Entonces los nudos actúan como muros de contención bloqueando nuestro flujo energético interno y obligándonos a derramar la energía en eyaculaciones, gritos, chillidos y convulsiones de tensión y liberación.

Si en lugar de dejar rebosar la energía nos dedicamos a abrir los muros de nuestras tensiones, los nudos se pueden ir soltando y la energía profunda de nuestro corazón puede circular por el cuerpo.

Cada vez que experimentamos miedo o dolor a lo largo del día, tensamos un poco más nuestros nudos internos. A menos que seamos muy conscientes y aprendamos a respirar y a circular la energía a lo largo del día, acabamos acumulando notables cargas de tensión en nuestro cuerpo. En cada nudo se almacena miedo, además de la ira, preocupación o pena.

A los amantes mediocres les resulta más fácil eyacular y perder la energía sexual que permitir que su energía circule a un nivel mucho más profundo y dichoso. No pueden hacer circular la energía amorosa a través de sus nudos. ¿Por qué? Porque para hacer circular la energía amorosa tendrían que soltar sus nudos, y al hacerlo liberar el miedo almacenado en su interior, lo que a menudo genera pánico, náuseas e incluso lleva a revivir el trauma. Los amantes mediocres tienen miedo de abandonarse y sentir. Tienen miedo de sentirse heridos, rechazados, abandonados, de sentir que alguien se aprovecha de ellos, e incluso tienen miedo de sentirse amados.

La libre circulación de la energía a través del cuerpo y del corazón requiere que sintamos, abracemos y nos abramos a nuestros miedos momento al momento. Rendirse implica seguir amando aunque tengamos miedo.

Con los encuentros sexuales largos tienes la oportunidad de ir abriendo los nudos, permitiendo a tu cuerpo estar más abierto emocionalmente y así tu energía sexual fluirá más plena y libremente sin quedarse atascada. Esta energía libre y esa apertura emocional te ayudará a permanecer más consciente de la verdadera profundidad de tu ser, sin dejarte detener por los nudos de tus pensamientos, miedos y deseos.

Llegados a este punto, el sexo se convierte en una participación constante, consciente y plenamente corporal en la profunda facilidad y apertura del ser, en confiada comunión con tu amante, fundidos en un solo corazón para después desaparecer extendiéndoos por doquier.

David Deida