RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LAS RELACIONES

EL CONFLICTO COMO OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO

Este articulo está basado en el originalmente publicado por www.helpguide.com, escrito por  Jeanne Segal, Ph.D., and Melinda Smith, M.A.

Desarrollando las habilidades que pueden convertir los conflictos en oportunidades

El conflicto es una parte normal de cualquier relación sana. Después de todo, no cabe esperar que dos personas estén de acuerdo todo el tiempo. La clave no es evitar los conflictos sino aprender a resolverlos de una forma saludable. Cuando el conflicto es mal gestionado, lo más probable es que la relación se resienta, pero si se maneja de manera respetuosa y positiva, el conflicto se convierte en una oportunidad para fortalecer la relación. Cualquiera que sea el motivo del desacuerdo y/o disputa, si aprendes habilidades de resolución de conflictos, podrás mantener relaciones sanas, fuertes y nutritivas.

¿Qué causa conflicto?

El conflicto surge de las diferencias, tanto grandes como pequeñas. Ocurre cuando las personas no están de acuerdo sobre sus valores, motivaciones, percepciones, ideas o deseos. A veces estas diferencias parecen triviales, pero cuando un conflicto desencadena sentimientos fuertes, una necesidad personal profunda es a menudo el núcleo del problema. Estas necesidades pueden ser la necesidad de sentirse seguro, la de sentirse respetado y valorado o la necesidad de una mayor cercanía e intimidad.

Los conflictos surgen de diferentes necesidades

Todos necesitamos sentirnos amados, respetados, apoyados, comprendidos; sin embargo, la forma en que sentimos estas necesidades es diferente para cada uno, acabando por crear los desafíos más difíciles en nuestras relaciones.

Si pensamos, por ejemplo, en el conflicto que supone la necesidad de seguridad y continuidad frente a la necesidad de explorar y tomar riesgos, vemos que con frecuencia este conflicto se da entre los niños y sus padres. Esa necesidad de explorar responde a una necesidad, pero la necesidad de los padres es proteger la seguridad del niño, así que cuando limitan la exploración esto se convierte en una manzana de discordia entre ellos.

Las necesidades de ambas partes desempeñan un papel importante en el éxito a largo plazo de la mayoría de las relaciones, y cada uno merece respeto y consideración. Una falta de comprensión acerca de las diferentes necesidades puede resultar en distancia, discusiones y rupturas.

Un conflicto es más que un desacuerdo, es una situación en la que una o ambas partes perciben una amenaza (sea o no la amenaza real).

Los conflictos siguen supurando cuando son ignorados, dado que involucran amenazas percibidas a nuestro bienestar y supervivencia y se quedan con nosotros hasta que los enfrentamos y resolvemos.

Solemos responder al conflicto en base a nuestra percepción de la situación, lo que no necesariamente implica una revisión objetiva de los hechos. Nuestras percepciones están influenciadas por nuestras experiencias de vida, nuestra cultura, valores y creencias.

Los conflictos desencadenan emociones fuertes. Si tu no te sientes cómodo con tus emociones o no eres capaz de gestionarlas cuando estás estresado, no serás capaz de resolver conflictos con éxito.

Los conflictos son una oportunidad para el crecimiento. Cuando eres capaz de resolver conflictos en una relación, construyes confianza, y de ese modo puedes sentirte seguro sabiendo que tu relación puede sobrevivir a dificultades y desacuerdos.

Pero, ¿Cómo respondes tu al conflicto?

¿Tienes miedo al conflicto o lo evitas a toda costa? Si la percepción del conflicto proviene de dolorosos recuerdos de infancia o anteriores relaciones malsanas, puedes llegar a esperar que todos los desacuerdos acaben mal, viendo así el conflicto como desmoralizante, humillante o algo que temer. Si tus experiencias en edad temprana te causaron sentimientos de impotencia o falta de control, el conflicto incluso puede llegar a ser traumatizante para ti.

Si tienes miedo del conflicto, puede convertirse en una profecía autocumplida. Cómo entras en una situación de conflicto sintiéndote amenazado, es difícil lidiar con el problema de una manera saludable. En cambio, es más probable que acabes cerrándote o teniendo un estallido de ira.

Resolución de conflictos, estrés y emociones.

El conflicto desencadena emociones fuertes y puede llevar a herir sentimientos, a decepciones y malestares. Cuando se maneja de una manera poco saludable, puede causar grietas irreparables, resentimientos y rupturas. Pero cuando el conflicto se resuelve de una manera saludable, aumenta tu comprensión de la otra persona, genera confianza y fortalece tus relaciones.

Si tu no estás en contacto con tus sentimientos o estás tan estresado que sólo puede prestar atención a un número limitado de emociones, no serás capaz de entender tus propias necesidades. Esto hará que sea difícil comunicarte con los demás y establecer lo que realmente te preocupa. Por ejemplo, las parejas a menudo discuten sobre diferencias menores, la manera en que ella cuelga las toallas, la manera que él sorbe su sopa, en lugar de hacerlo sobre lo que realmente está molestándoles.

La capacidad para resolver con éxito un conflicto depende de tu capacidad para:

– Manejar el estrés rápidamente permaneciendo alerta y en calma. Al mantener la calma puedes leer e interpretar con precisión la comunicación verbal y no verbal.

– Controlar tus emociones y comportamientos. Cuando estas en control de tus emociones, puedes comunicar tus necesidades sin amenazar, intimidar o castigar a otros.

– Prestar atención a los sentimientos expresados así como a las palabras de los demás.

– Ser consciente y respetuoso de las diferencias. Evitando acciones y palabras irrespetuosas casi siempre se puede resolver más rápido un problema.

Para resolver con éxito un conflicto, necesitas aprender y practicar dos habilidades básicas: El alivio rápido del estrés y la conciencia emocional.

El alivio rápido del estrés es la capacidad de aliviar rápidamente el estrés en el momento. Poder manejar y aliviar el estrés en el momento es la clave para mantenerte equilibrado, centrado y en control, no importa qué desafíos debas afrontar. Si no sabes cómo permanecer centrado y en control de ti mismo, estarás abrumado en situaciones de conflicto y no podrás responder de manera saludable.

La psicóloga Connie Lillas utiliza una analogía para describir las tres formas más comunes en que las personas responden cuando están abrumadas por el estrés:

  • Pie en el acelerador. Una respuesta al stress de agitación o enojo. Estás sulfurado, nervioso, excesivamente emotivo y eres incapaz de quedarte quieto.
  • Pie en el freno. Una respuesta de estrés retraído o deprimido. Estás cerrado, como un zombie con muy poca energía o emoción.
  • Pie en el acelerador y el freno a la vez. Una respuesta al estrés de tensión y congelación. Te “congelas” bajo presión y no puedes hacer nada. Te ves paralizado, pero bajo la superficie estás muy agitado.

El estrés interfiere con la capacidad para resolver conflictos, limitando tu capacidad para:

  • Leer con precisión el lenguaje no verbal de otra persona
  • Escuchar lo que alguien está realmente diciendo
  • Ser consciente de tus propios sentimientos
  • Estar en contacto con tus necesidades profundas
  • Comunicar tus necesidades claramente.

¿Es el estrés un problema para ti?

Podrías estar tan acostumbrado a estar estresado que ni siquiera te dieras cuenta de que lo estás. El estrés puede ser un problema en tu vida si te identificas con lo siguiente:

  • A menudo sientes tensión en algún lugar de tu cuerpo
  • No percibes el movimiento en tu pecho o estómago cuando respiras
  • El conflicto absorbe tu tiempo y atención

Aprender cómo vencer el estrés en el momento

Una de las maneras más seguras para reducir rápidamente el estrés es usando uno o más de tus sentidos, vista, sonido, sabor, olor, tacto o movimiento. Podrías apretar una pelota de goma, oler un aroma relajante, degustar una relajante taza de té o mirar una preciada fotografía. Todos tendemos a responder de forma diferente a los estímulos sensoriales, a menudo dependiendo de cómo respondemos al estrés, así que toma algún tiempo encontrar cosas que sean relajantes para ti.

La conciencia emocionales la capacidad de permanecer lo suficientemente cómodo con tus emociones para reaccionar de forma constructiva, aun en medio de un ataque percibido.  La conciencia emocional es la clave para entenderte a ti mismo y  a los demás. Si no sabes cómo te sientes o por qué te sientes de esa manera, no podrás comunicarte o resolver los desacuerdos.

Conocer tus propios sentimientos puede parecer sencillo, pero muchas personas ignoran o intentan sedar las emociones fuertes como ira, tristeza y miedo. Su capacidad para manejar conflictos, sin embargo, depende de estar conectado a estos sentimientos. Si tienes miedo de las emociones fuertes o insistes en buscar soluciones que son estrictamente racionales, se limitará tu capacidad para enfrentar y resolver diferencias.

Por qué la conciencia emocional es un factor clave en la resolución de conflictos

La conciencia emocional, la conciencia en el aquí ahora, momento a momento — y la capacidad para gestionar todos tus sentimientos adecuadamente es la base de un proceso de comunicación que pueda resolver el conflicto.

La conciencia emocional te ayuda a:

  • Entender lo que es realmente preocupante para otras personas
  • Comprenderte a ti mismo, lo que realmente te preocupa
  • Mantenerte motivado hasta que el conflicto es resuelto
  • Comunicar clara y eficazmente
  • Interesarte e influir en otros

Comunicación no verbal y resolución de conflictos

Cuando se está en medio de un conflicto, las palabras que se utilizan no siempre transmiten los temas que son el corazón del problema. Pero si se presta mucha atención a las señales no verbales o “lenguaje corporal”, como expresiones faciales, postura, gestos y tono de voz, la lo que permitirá responder de forma que se genere confianza y llegar a la raíz del problema.

Tu capacidad de leer con precisión al otro depende de tu propia conciencia emocional. Cuanto más consciente estás de tus propias emociones, más fácil será que puedas recoger lo que revela lo ‘no dicho’ sobre lo que el otro está sintiendo. Piensa en lo que estás transmitiendo a otros durante el conflicto y si lo que dices coincide con el lenguaje corporal.

Si dices “Estoy bien”, pero aprietas los dientes y la mirada, tu cuerpo claramente está señalando cualquier cosa menos “bien”. Un calmado tono de voz, un toque tranquilizador o una expresión facial de interés puede provocar que se relaje un intercambio tenso.

Consejos para la gestión y resolución de conflictos

Puedes asegurarte de que el proceso de gestión y resolución de conflictos es tan positivo como sea posible, siguiendo las siguientes pautas:

  • Escuchar lo que se siente tanto como lo que fue dicho. Cuando realmente escuchas, conectas más profundamente con tus propias necesidades y emociones así como con las de la/s otra/s personas. Escuchar también refuerza, informa y facilita que los otros te escuchen cuando es tu turno para hablar.
  • Haz de la resolución del conflicto la prioridad en lugar de ganar o “ser correcto”. Mantener y fortalecer la relación en lugar de “ganar” la discusión debe ser siempre tu primera prioridad. Ser respetuoso con la otra persona y su punto de vista.
  • Poner el foco en el presente. Si te aferras a rencores basados en conflictos pasados, tu capacidad para ver la realidad de la situación se deteriorará. En lugar de mirar al pasado y buscar culpables, centrarte en lo que puedes hacer en el aquí y ahora para solucionar el problema.
  • Escoge tus batallas. El conflicto puede ser agotador, por lo que es importante considerar si el tema es realmente digno de tu tiempo y energía.
  • Estar dispuesto a perdonar. La resolución del conflicto es imposible si eres reacio o incapaz de perdonar a los demás. La resolución se encuentra en liberarse de la necesidad de castigar, que puede servir sólo para agotar y drenar tu vida.
  • Saber cuándo dejar ir algo. Si no puedes llegar a un acuerdo, si estar de acuerdo o en desacuerdo. Se necesitan dos personas para mantener una discusión viva. Si un conflicto no lleva a ninguna parte, puedes escoger soltar y seguir adelante.

Utilizando el sentido del humor en la resolución de conflictos

Puedes evitar muchas confrontaciones y resolver discusiones y desacuerdos comunicándote de una manera chistosa. El humor puede ayudar a decir cosas que de lo contrario pueden ser difíciles de expresar sin ofender a alguien. Sin embargo, es importante que te rías con otra persona, no de ellos. Cuando el humor y el juego se utilizan para reducir la tensión y el enojo, replantear problemas y poner en perspectiva la situación, el conflicto puede realmente convertirse en una oportunidad para una mayor conexión e intimidad.

Fotografía: Rawpixel