APRENDE A AMAR TU CUERPO

Amar tu cuerpo puede resultar algo muy retador si llevas muchos años criticándolo y castigándolo. Pero hay dos pasos previos a ese estado tan deseado que a menudo se visualiza tan lejano. Por un lado la aceptación y por otro la compasión.

La aceptación es reconocer los pensamientos y emociones dolorosas respecto a tu cuerpo y tu persona y aceptarlos tal y como son, tomando consciencia de lo que los ha generado (cultura de la dieta, exigencia, contexto familiar, condicionamiento, creencias…).

Cada una de nosotros tenemos un abanico de experiencias vividas respecto a nuestro cuerpo, muchas de ellas traumáticas. Algunas personas viven continuamente la estigmatización por su tamaño corporal. Otras, aún teniendo cuerpos normativos, conviven en contextos familiares dónde la imagen corporal ha sido la tarjeta de presentación al mundo.

Y absolutamente todos recibimos cada día a través de medios de comunicación, redes sociales, conversaciones, el impacto de una cultura tóxica que promueve una imagen ideal irreal.

Una vez se da espacio a lo que hay, aceptando pensamientos y emociones dolorosas,  el siguiente paso es el cultivo de la autocompasión. La autocompasión es generar amabilidad, la calidez y la comprensión hacia tu propia persona, hacia tu sufrimiento, hacia lo que te gusta y lo que no te gusta, soltando los juicios y críticas. En definitiva, es poco a poco acercarte al amor incondicional hacia ti. 

Mireia resume el concepto de aceptación y autocompasión, en la idea de aprender a «estar con»: «estar con»  que mi cuerpo no me guste, «estar con» que me gustaría hacer más de lo que mi cuerpo me permite hacer en este momento, «estar con» que no siento que sea muy simpático/a, «estar con» que no se me de bien esto o lo otro…estar con todo eso de forma amable y a la vez sentir que merezco respeto, apreciación y cuidado.

Cada vez que dejas de hacer algo por tu imagen corporal,  estás reafirmando tu sentir de no suficiencia, y por lo tanto, la baja autoestima.

Aceptar y llevar compasión son los primeros pasos para salir del sufrimiento que te provoca el ser esclavo o esclava de tus pensamientos respecto a tu imagen corporal.

Cultivar tu propia aceptación y compasión hacia ti mismo@, a respetarte, a tratarte con cariño, a dar amorcito y mimar esas partes de ti que no miras, que te hacen surgir muecas de desagrado, que rechazas, que ocultas….

Cuando te haces consciente del dolor que ello te produce y reconoces todo el sufrimiento por el que has pasado, estás dando los primeros pasos para aprender a amar tu cuerpo.

Así que cuando tu mente te lance mensajes de auto ataque, date cuenta de ello, obsérvalo y déjalos pasar, no te enganches a ellos.  Lleva compasión hacia esas voces que te han acompañado durante tantos años porque probablemente tuvieron una función, pero suéltalas como pájaros en el cielo que se van volando. Porque ya no te sirven.

Y empieza a caminar, pasito tras pasito, aceptándote, amándote en tu forma, en tu cuerpo, porque has venido a este mundo a experimentar la vida, a vivirla en toda su plenitud.

Date una oportunidad dejando de sabotear tu imagen, de juzgarla, criticarla. No renuncies a nada por ella, Sé, sé en tu forma y disfruta de las oportunidades que te ofrece la vida para vivir siendo quién eres.

Así que sal ahí fuera mostrando al mundo tu luz, dedicando tiempo a sentir la vida,  a ser quien eres más allá de tu cuerpo, amando ese cuerpo que te permite transitar tu camino y experimentar aquello que tienes ante ti, abriéndote a todas las posibilidades y siendo compasiv@ contig@ cuando no lo consigas.

Cada vez que renuncias a hacer algo por tu imagen corporal, renuncias a vivir desde tu esencia.

 ¡Comprométete con la vida! ¡Eso es amar tu cuerpo!

Texto inspirado en Mireia Hurtado