EROTISMO Y SENSUALIDAD

El sexo no puede ceñirse tan solo a la genitalidad, porque incluye otras prácticas que son igualmente placenteras y que pueden convertirse en las protagonistas del encuentro íntimo.

Estas prácticas que podrían parecer secundarias son en realidad la clave para abrir nuestros cuerpos a la sensibilidad, a los sentidos, al placer, porque nos ayudan a traer consciencia a nuestras sensaciones y conectar con nuestros cuerpos, permitiendo que el erotismo tome su espacio y entremos en el juego y el deseo sexual.

Cuando identificamos y diferenciamos la sensualidad de la sexualidad, nos abrimos al erotismo y lo que puede parecer que está separado, acaba fusionándose con la complicidad de nuestros cuerpos que se abren y rinden al juego y a lo que está sucediendo en este momento.

Si dejamos de estar enfocados en la genitalidad y dejamos de perseguir metas como el orgasmo, o el deseo de convertirte en el/la mejor amante, e inicias el encuentro desde tu propia exploración de lo que no sabes aún que está sucediendo y menos aún de lo que va a suceder, con la única intención de mantenerte presente en y con la experiencia que está aconteciendo, la cualidad del encuentro cambia completamente, convirtiéndose en una conexión profunda con el otro, en una danza de los cuerpos que acaban enredados en una maraña erótica maravillosa, donde cada poro de tu piel respira y se abre al placer.

Descubrir juntos nuestros cuerpos nos permite explorar nuestra erótica personal y la del otro, y en este juego puede que ni siquiera intervenga la genitalidad. De hecho, ni siquiera debería integrarse hasta que sintamos que nuestros cuerpos están saciados de sensaciones, de caricias, de electricidad, de química… y así tal vez dejándola para el final del encuentro si nos apetece, nuestra fusión se convierta en algo más que una masturbación compartida de genitales.

Conectarse con la erótica es deleitarse de una mirada, o disfrutar mirando el cuerpo del otro acariciando con los ojos, el roce de la piel con la yema de los dedos, el dibujar o esculpir el cuerpo de tu compañero con tus manos, el intercambio espontáneo entre ambos dando y recibiendo en respuesta a los estímulos que das o recibes en cada momento. El olor, la textura, la temperatura, los besos, las risas, los sonidos que surgen expresando tu sentir, la respiración, la comunicación honesta de lo que necesites compartir, verbalizar, pedir, preguntar…

Esta es realmente una propuesta para enriquecer nuestras relaciones, para conectarnos de una forma más profunda, para dejarnos fluir en creatividad y tener una sexualidad más plena y nutritiva. Un punto de partida del que surgen infinitas posibilidades en función de lo que cada uno desee explorar.

Prem Áditi