08 May TANTRA. UN CAMINO CONFUSO
Muchos son los motivos que nos pueden llevar a explorar el camino del Tantra, pero la mayoría de ellos pasa por cumplir unas expectativas que podemos tener para solucionar algunos de los “problemas” que nos acucian en nuestra sexualidad: falta de líbido, eyaculación precoz, problemas de erección, de satisfacción sexual, tener orgasmos sin eyacular, durar más en la cama, anhelo de contacto, etc. Y entonces centramos en el Tantra la solución a estos “problemas” y lo vemos como un fin en sí mismo, algo que lograr, y así toda mi vida sexual cambiará.
Pero NO TE CONFUNDAS, el Tantra ¿qué es para ti? ¿un medio o un fin?, el Tantra no es un fin, no es un lugar al que llegar, no es nada a resolver, en el Tantra no hay intención, ni meta.
El Tantra es un Camino para recorrer sin prisas, haciendo camino, caminando con presencia, explorando, estando, respirando, escuchando, sintiendo, siendo. Entonces, ¿por qué nos impacientamos tanto? ¿por qué lo abordamos con las prisas del que pierde una oportunidad? Y es que la oportunidad está de nuevo en el camino, construyendo los cimientos sobre el que has de recorrer la vida. Porque cuando hablamos de Tantra, hablamos de la vida, y la vida ocurre en el cuerpo, hablamos de cómo te encarnas, de cómo te sientes, de cómo te validas, de cómo respiras. Cuanto más encarnado estés, más vitalidad tendrás, más capacidad para el placer, más espacio para resolver y abordar tu día a día física, mental, emocional y espiritualmente.
Desde el Tantra se pueden construir las bases de tu vida, incluida la sexualidad. Entonces, ¿Por qué correr tanto? ¿Tanta hambre de amor y contacto tenemos que nos saltamos el camino para llegar a ello?
Para tocar y ser tocado, necesito primero sentir y discernir lo que ese contacto produce en mí, en mi cuerpo, en mi sistema nervioso, porque solo yo sé de dónde vengo, qué experiencias he tenido, que he vivido para estar hoy aquí. Y no me sirven las generalizaciones, no me sirven los premios que están al final del camino, porque el premio es estar en él. Si no aprendo a conocerme, a validar mis necesidades, a saciar mis anhelos, a gestionar mis emociones, a tocarme y sentirme con amor y respeto…, todo lo que construya obviando esos pasos, todo lo que construya obviando el camino a recorrer, solo puede llevarme a una falsa sensación de haber logrado quién sabe qué, a cambio entonces sí, de no ver el camino que tienes ante ti.
Áditi
Fotografía: ashley-batz